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365 días en libertad July 13, 2009

Posted by Venezuela Sin Secuestro in Uncategorized.
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Palabras del sargento segundo de la Policía Nacional Colombiana al cumplirse un año de ser liberado en la operación “Jaque”. Julio Cesar permaneció 10 años de cautiverio en la selva colombiana.

“Si volviera a nacer, volvería a ser policía”, asegura Julio Cesar Buitrago, secuestrado el 3 de agosto de 1998 en la toma de Miraflores, justo un día después del nacimiento de su segunda hija, quien hoy tiene 11 de años de edad.

Ella junto con su hermana mayor viajaron desde su residencia en Neiva para encontrarse con su papá en Bogota y celebrar el día del padre, el primero para Julio Cesar, quien asegura que ese fue el mejor regalo, compartir con ellas.

“No fue fácil volver a casa y no encontrar hogar, aunque es comprensible después de 10 años en la selva, de los cuales, en 5 no hubo pruebas de supervivencia, razón por la cual la madre de mis hijas decidió rehacer su vida en España”, agrega Buitrago.

Por esto uno de sus principales proyectos es volverse a casar y tener un hogar, aunque en el momento se encuentra un poco prevenido porque no quiere repetir esa amarga experiencia.

Pero no todo es gris, en este año, tuvo dos ascensos y se encuentra haciendo el curso para ascender a sargento primero en los próximos días, grado que hubiera obtenido después de 10 años de servicio en la Institución, justo el mismo tiempo que paso atado a una cadena de tres kilos en el cuello y durmiendo en el piso de la selva como víctima del atroz delito del secuestro.

“Lo más difícil del cautiverio es la enfermedad, a mi me dio nueve veces leishmaniasis y paludismo cada 6 meses, como lo es también, ver morir a los compañeros, esos serán recuerdos imborrables”.
En medio de este dolor, Buitrago no perdió las esperanzas de volver a ver a su familia y a sus amigos, aunque confiesa que la libertad le llego cuando menos lo esperaba, pues durante muchos operativos siempre pensó que la policía o el ejército estaban cerca para rescatarlos, y por el contrario, resultaban los guerrilleros apuntando el fúsil para matarlos porque habían tenido perdidas significativas como por ejemplo a Raúl Reyes.

Como para cualquier ex secuestrado el proceso de adaptación tiene su tiempo, pero lo que más le causaba impacto a Buitrago era sentir que el cuello le flotaba porque ya no tenía el peso de las cadenas, y volver a escuchar el ruido citadino, muy ajeno en la espesa selva.

“De la selva me traje el recuerdo del aire puro, la riqueza de aprender a valorar la vida, la salud y a ser humilde, pues después de estar en un estado de humillación constante siento que puedo comprender el dolor del que tiene necesidad”.

“El secuestro es el delito más humillante y abominable que le puede suceder a cualquier ser humano, aunque tengo la seguridad de que este conflicto va a terminar porque no tiene razón de ser, lo mismo que la guerrilla, cuyos ideales y proyectos están muy desviados”, puntualizó Buitrago.

A pesar de la cicatriz que deja el secuestro porque el tiempo es irrecuperable y el dolor que se vive no se olvida en un año, le agradezco a Dios la segunda oportunidad que me dio de vivir, mensaje que les transmite a empresarios y estudiantes a quienes periódicamente les da conferencias con su testimonio de vida.

Fuente: País Libre

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